AFHSE  - Asociación de Fabricantes de Harinas y Sémolas de España
 

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Producción

Según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, la producción de harina de trigo blando en España en el año 2016 se ha situado en 3.264.410 toneladas, ligeramente por encima de la media de los últimos diez años. Esta cifra representa un aumento del 10,9% respecto al dato de producción del año 2010. Este aumento ha sido progresivo desde el año 2005, pero no lineal. A continuación se representa su evolución gráficamente:

El destino de esta producción de harina es, principalmente, el mercado interior; si bien el sector en su conjunto tiene una capacidad instalada excedente, con lo que también podría abastecer en mayor medida el mercado exterior.

Durante los últimos años se ha producido una contracción de las exportaciones de harina, pasando de representar en torno al 6-7% de la producción total a finales de la década de los noventa y primeros años del 2000 a tan solo el 2,55% de la producción total en 2016.  Similares circunstancias afectan al resto de países de la UE que, en los últimos años han visto decrecer sus exportaciones debido a la instalación de nueva capacidad productiva en países en vías de desarrollo, de modo que se sustituyen importaciones de harina por compras de trigo blando.

Así,aunque las exportaciones de harina comenzaron a recuperarse en el año 2011, las ventas al exterior en el año 2016 retrocedieron respecto a años previos, quedando en 83.424 toneladas.

 

Los datos del INE arrojan también un aumento sostenido del consumo total de harina en España durante los últimos veinte años. Coincidiendo con el inicio de la crisis económica se produjo un ligero retroceso del consumo (años 2008 - 2010), pero el consumo parece que ha tomado una senda alcista durante los últimos años.

La harina producida por los molineros españoles no sólo se destina a la industria panificadora, a la que se dirige aproximadamente un 70% de la producción, sino que también abastece a otras industrias de segunda transformación como la industria de pastelería, bollería, galletas, alimentos infantiles, pizzas, platos precocinados, etc.

La demanda de estas otras industrias es cada vez mayor, si bien no llega a desbancar de su posición privilegiada a la panificación, principal cliente.

 

Según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, la producción de harina de trigo blando en España en el año 2015 se ha situado en 3.128.045 toneladas, ligeramente por encima de la media de los últimos diez años. Esta cifra representa un aumento del 6% respecto al dato de producción del año 2010. Este aumento ha sido progresivo desde el año 2005, pero no lineal. A continuación se representa su evolución gráficamente:

El destino de esta producción de harina es, principalmente, el mercado interior; si bien el sector en su conjunto tiene una capacidad instalada excedente, con lo que también podría abastecer en mayor medida el mercado exterior.

Durante los últimos años se ha producido una contracción de las exportaciones de harina, pasando de representar en torno al 6-7% de la producción total a finales de la década de los noventa y primeros años del 2000 a tan solo el 2,55% de la producción total en 2015. Similares circunstancias afectan al resto de países de la UE que, en los últimos años han visto decrecer sus exportaciones debido a la instalación de nueva capacidad productiva en países en vías de desarrollo, de modo que se sustituyen importaciones de harina por compras de trigo blando.

Así,aunque las exportaciones de harina comenzaron a recuperarse en el año 2011, las ventas al exterior en el año 2016 retrocedieron respecto a años previos, quedando en 83.424 toneladas.

 

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